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Limpieza de Casa — ¿Qué Hacer con Todos Esos Libros?

Recojo todos los libros gratis. Mudanza, herencia, downsizing — yo cargo todo. Sin costo, sin clasificar, sin estrés.

Llame o envíe un mensaje al 702-496-4214

Somos de Albuquerque — el código de área solo viajó con nosotros.

Gratis · Cualquier cantidad · Sin clasificar · Yo cargo todo

5★ Google · 5445 Edith Blvd NE, Unit A, Albuquerque · Josh Eldred, dueño

Si Se Está Mudando — No Tiene Que Cargar Esos Libros

Me llamo Josh Eldred y soy el dueño de New Mexico Literacy Project aquí en Albuquerque. Si usted está leyendo esto, probablemente tiene una situación que conozco muy bien: se está mudando y hay libros por todos lados. En la sala, en los clósets, en el garaje, debajo de las camas. Cajas que no ha abierto desde la última mudanza. Estantes que pesan más que los muebles. Y la fecha de entrega de la casa se acerca.

Entiendo perfectamente la presión. Cuando uno se muda, cada día cuenta. Hay que empacar la cocina, organizar la ropa, coordinar con los movers, cambiar las direcciones, limpiar la casa vieja — y en medio de todo eso están esos cientos de libros que nadie quiere cargar al camión de mudanza. Los libros pesan. Mucho. Una caja mediana de libros puede pesar treinta o cuarenta libras fácilmente. Multiplique eso por veinte cajas y ya estamos hablando de media tonelada de papel que no cabe en la vida nueva.

Aquí es donde entro yo. Mi servicio es sencillo: usted me llama o me manda un texto al 702-496-4214, y yo llego con mi troca. Cargo todas las cajas, todos los estantes si quiere, todo lo que sea libro. Usted no levanta un dedo. No tiene que separar nada, no tiene que clasificar nada, no tiene que decidir qué vale y qué no. Yo me llevo todo.

Y lo más importante: no le cobro nada. Ni un centavo. El servicio es completamente gratis.

¿Por qué gratis? Porque los libros tienen valor para mí. Los que están en buena condición y tienen demanda los vendo en línea — así es como sostengo mi negocio. Los que son útiles para estudiantes y familias los dono a escuelas y programas comunitarios. Y los que ya no sirven para ninguno de esos dos caminos los reciclo de manera responsable. Nada termina en el basurero. Cada libro encuentra un destino digno.

Puedo ir al día siguiente en la mayoría de los casos. Si su situación es urgente — si cierra la casa en dos días, si el landlord le dio una fecha límite, si los movers llegan mañana — hago lo posible por ir el mismo día. He recogido libros a las siete de la mañana y a las ocho de la noche. Lo que se necesite.

Muchas familias aquí en Nuevo México se mudan dentro del estado — de Albuquerque a Rio Rancho, del West Side al Northeast Heights, de una casa grande a un apartamento más pequeño. Otras se van fuera del estado por trabajo o por familia. En cualquier caso, los libros son siempre el problema más pesado y menos urgente hasta que de repente se vuelven el problema más urgente de todos. No espere hasta el último día. Llámeme con tiempo y le quito ese peso de encima — literal y figurativamente.

He trabajado con familias militares de Kirtland Air Force Base que reciben órdenes de PCS con pocas semanas de aviso. He ayudado a profesores de UNM que se jubilan y tienen oficinas llenas de libros académicos. He recogido libros de familias que se van a cuidar a sus padres en otro estado. Cada mudanza tiene su propia historia, y en cada una los libros son el mismo problema: pesan demasiado, ocupan demasiado espacio, y nadie sabe qué hacer con ellos.

La respuesta es simple: llámeme. Ese es literalmente todo lo que tiene que hacer. Un texto, una llamada, y el problema de los libros desaparece de su lista de pendientes.

Y si ya está en el último día, también llámeme. He resuelto situaciones de emergencia muchas veces. No lo voy a juzgar por haber dejado los libros para el final. Todos lo hacemos.

Vaciando la Casa de un Familiar — Con Respeto y Sin Prisa

Hay pocas cosas más difíciles que vaciar la casa de un ser querido que falleció. Lo sé porque he estado en docenas de esas casas, y cada una tiene su propia historia. Los libros de su papá en el estante del estudio, todavía con sus separadores adentro. Las novelas de su mamá en la mesa de noche, con las esquinas dobladas en la última página que leyó. Los libros de texto de sus hijos que guardó por cuarenta años porque algún día alguien los iba a necesitar. La Biblia familiar con las fechas de nacimiento escritas en la primera página.

Entiendo que esos libros no son solo papel. Son recuerdos. Son la evidencia de una vida vivida, de una mente curiosa, de una persona que valoraba el conocimiento. Y sé que deshacerse de ellos puede sentirse como una traición, como si estuviera borrando una parte de quien fue esa persona.

Quiero que sepa que yo trato cada libro con respeto. Cuando llego a una casa así, no entro con prisa. No tiro las cosas en cajas como si fueran basura. Si usted quiere quedarse con algunos libros especiales — la Biblia, los álbumes de fotos, los libros con dedicatorias personales — por supuesto, apártelos. Lo que usted decida conservar es sagrado. Lo que decida dejar ir, yo me lo llevo con cuidado.

Aquí en Nuevo México, muchas familias hispanas tienen bibliotecas multigeneracionales. He visto colecciones que incluyen libros en español de los años cuarenta y cincuenta — novelas de la Ciudad de México, libros de historia que ya no se imprimen, catecismos antiguos, recetarios escritos a mano que alguien encuadernó con cartón y cordel. He visto bibliotecas que mezclan tres idiomas: español, inglés, y navajo. He visto casas donde cada cuarto tenía un estante, y cada estante contaba la historia de una generación diferente.

Cuando recojo libros de una limpieza de herencia, pongo atención especial a los que pueden tener valor histórico o cultural. Los libros raros o antiguos de Nuevo México — sobre la historia del Camino Real, sobre los pueblos indígenas, sobre la cultura nuevomexicana — esos los trato con mucho cuidado. Si encuentro algo que creo que la familia debería conservar, se lo digo. No estoy ahí para llevarme todo sin pensar. Estoy ahí para ayudar.

Sé que a veces la familia no está de acuerdo sobre qué hacer con las cosas. Un hermano quiere conservar todo. Otra hermana quiere vaciar la casa lo antes posible porque hay que venderla. El hijo que vive en California no puede venir a ayudar. El que vive aquí se siente solo con todo el trabajo. Conozco esa dinámica porque la he visto muchas veces.

Mi consejo: no se preocupe por los libros. Esa es una cosa menos en su lista. Llámeme al 702-496-4214 y yo me encargo. Puede quedarse tranquilo sabiendo que los libros van a llegar a manos que los van a leer, a escuelas que los van a usar, o a ser reciclados con dignidad. Nada se tira a la basura.

También quiero mencionar algo que muchas familias no consideran: los libros en español antiguos, los libros sobre la historia de Nuevo México, los libros de ediciones limitadas o firmados — esos pueden tener valor significativo. He encontrado primeras ediciones de autores nuevomexicanos metidas en cajas de cartón en garajes. He encontrado libros de arte del Taos Society of Artists que valen cientos. Si encuentro algo así entre los libros de su familia, se lo digo. No me voy a quedar callado con un tesoro que usted debería saber que tiene.

Y si necesita tiempo, no hay problema. Puedo recoger una parte hoy y regresar la semana que viene por el resto. No hay prisa de mi parte. Usted marca el ritmo.

Downsizing — Cuando Hay Que Reducir el Espacio

Muchas personas llegan a un punto en la vida donde la casa grande ya no tiene sentido. Los hijos se fueron. El jardín es demasiado trabajo. Las escaleras se hicieron más empinadas con los años. O simplemente quiere simplificar la vida, mudarse a algo más pequeño, más manejable, con menos mantenimiento y más libertad.

Eso es algo bueno. Pero cuando empieza a ver cuánto tiene que dejar atrás, la tarea se vuelve abrumadora. Y los libros son siempre una de las categorías más difíciles. No porque sean complicados de mover físicamente — aunque también lo son, porque pesan mucho — sino porque cada libro representa una decisión emocional. ¿Me llevo este? ¿Lo regalo? ¿Lo dono? ¿A quién? ¿Y este otro que me regaló mi compadre hace veinte años?

Yo le simplifico todo eso. No tiene que tomar cien decisiones individuales. Aparte los libros que realmente quiere conservar — los favoritos, los que lee una y otra vez, los que tienen significado personal profundo. Todo lo demás, déjemelo a mí. Yo llego, cargo, y me voy. Así de fácil.

He trabajado con muchas personas que se están mudando a comunidades de retiro, a casas más pequeñas, a condominios, o incluso con hijos o hijas que les están haciendo espacio en su propia casa. En todos esos casos, el espacio es limitado. No va a caber una biblioteca de quinientos libros en un cuarto de huéspedes. Y no tiene por qué caber. Los libros ya cumplieron su propósito en su vida. Ahora pueden cumplir su propósito en la vida de otra persona.

Lo que muchas personas no saben es que los libros usados todavía tienen mucha vida útil. Un libro de cocina de los años ochenta puede ser exactamente lo que una familia joven está buscando. Una novela de Gabriel García Márquez en español puede ser el primer libro que un estudiante lee completo. Un libro de historia de Nuevo México puede terminar en la colección de un maestro de escuela que lleva años buscándolo. Cuando usted me entrega sus libros, no está tirando nada — está pasándolos a su siguiente capítulo.

Algo que muchas personas descubren durante el downsizing es que tienen libros duplicados — dos o tres copias de la misma novela, o el mismo libro de cocina que compraron sin acordarse de que ya lo tenían. También descubren libros que ni sabían que tenían. Cajas del fondo del clóset que no han abierto en quince años. Libros de los hijos que ya tienen cuarenta años. Manuales de aparatos que ya no existen. Todo eso tiene solución, y la solución soy yo.

También trabajo con los hijos adultos que están ayudando a sus padres con el downsizing. Sé que es una situación delicada — usted quiere ayudar a su mamá o a su papá, pero ellos a veces se resisten a dejar ir las cosas. Los libros en particular pueden ser un punto de conflicto. Mi consejo: no pelee por los libros. Aparten los que realmente importan, y lo demás llámeme a mí. Cuando sus padres vean que los libros van a ir a buenas manos — a escuelas, a bibliotecas, a personas que los van a leer — se van a sentir mucho mejor que si los tiraran a la basura.

Si está empezando el proceso de downsizing y no sabe por dónde comenzar con los libros, comience por llamarme. Una vez que los libros estén resueltos, va a sentir que el resto de la mudanza es mucho más liviano. Literal y emocionalmente.

Mi número es 702-496-4214. Llame o mande un texto. Le contesto personalmente.

El Problema de "Demasiados Libros"

Tal vez usted no se está mudando. Tal vez no está vaciando la casa de nadie. Tal vez simplemente tiene demasiados libros y ya no sabe qué hacer con ellos.

No es el único. Aquí en Albuquerque, muchas familias han acumulado décadas de libros. Libros que compraron en las ferias de libros de la escuela. Libros que les regalaron en Navidad. Libros que compraron en Bookworks o en Page One (que en paz descanse). Libros de texto de cuando fueron a UNM o a CNM. Libros que heredaron de sus padres. Libros que compraron en garage sales porque estaban baratos. Libros que pidieron prestados y nunca devolvieron.

Y ahora esos libros están en todas partes. En el garaje, detrás de las herramientas y las decoraciones de Navidad. En el ático, cocinándose bajo el sol de Nuevo México a ciento diez grados en verano. En un storage unit que está costando renta cada mes. En cajas en el cuarto de los niños que ya crecieron y se fueron. Debajo de las camas. En los clósets. Apilados en el piso porque ya no caben en los estantes.

Le voy a decir algo que tal vez necesita escuchar: está bien dejarlos ir. No es un crimen deshacerse de libros. No significa que no valora la lectura. No significa que fue un desperdicio comprarlos. Los leyó, los disfrutó, aprendió de ellos. Ya cumplieron. Ahora están ocupando espacio que usted necesita para vivir.

Y la buena noticia es que no tiene que cargar esas cajas a ningún lado. No tiene que manejar al Goodwill y esperar en la fila. No tiene que poner anuncios en Facebook Marketplace y lidiar con gente que dice que va a venir y nunca llega. No tiene que clasificar los libros buenos de los malos o los que valen de los que no valen.

Todo eso lo hago yo. Usted me llama, yo voy, cargo todo, y desaparezco. En una hora, ese garaje está libre. Ese cuarto está vacío. Ese storage unit se puede cancelar. Y esos libros van a ir a donde deben ir — no al basurero, sino a las manos de alguien que los va a usar.

Otra situación que veo seguido: parejas que juntan dos casas en una. Él tiene sus libros, ella tiene los suyos, y de repente hay el doble de libros y la mitad del espacio. O familias que toman la decisión de cortar el cable del storage unit después de años de pagar renta por cosas que ni recuerdan qué son. Abren la unidad y ahí están — veinte cajas de libros que no han tocado desde el gobierno de Obama.

En todos esos casos, la solución es la misma. Una llamada al 702-496-4214 y yo me encargo. No tiene que cargar nada al carro, no tiene que manejar a ningún lado, no tiene que esperar a que alguien le conteste un correo electrónico. Yo le contesto el mismo día, coordinamos, y los libros desaparecen de su vida para siempre — pero de la manera correcta, no en un basurero.

He recogido colecciones de veinte libros y colecciones de cinco mil libros. No hay cantidad que sea demasiado grande ni demasiado pequeña. Si los tiene y no los quiere, yo los quiero. Así de sencillo.

Cómo Funciona Mi Servicio — Paso a Paso

Quiero que sepa exactamente qué esperar cuando me contacte. No hay sorpresas, no hay letra chiquita, no hay trucos. Esto es lo que pasa:

Paso 1: Usted me contacta. Puede llamarme o mandarme un texto al 702-496-4214. También puede llenar el formulario aquí abajo en esta página. Dígame más o menos cuántos libros tiene, dónde están, y cuál es su situación — mudanza, herencia, limpieza de garaje, lo que sea. No necesito detalles perfectos. Un estimado general está bien.

Paso 2: Coordinamos un horario. Le respondo el mismo día, generalmente dentro de una o dos horas. Encontramos un día y una hora que le funcione. Yo soy flexible — puedo ir temprano en la mañana, durante el día, o en la tarde-noche. Fines de semana también.

Paso 3: Yo llego con mi troca. Llego a la hora que quedamos. Traigo cajas extras por si necesitamos empacar algo que está en estantes. Traigo una carretilla para cargas pesadas. Traigo todo lo que necesito.

Paso 4: Yo cargo todo. Usted no tiene que levantar nada. Si los libros están en estantes, yo los bajo. Si están en el ático, yo subo. Si están en el garaje detrás de un montón de cosas, yo llego hasta ellos. Si están mezclados con otras cosas que no son libros, yo separo. Usted puede quedarse sentado tomando un café mientras yo trabajo. De verdad — muchas personas hacen exactamente eso.

Paso 5: Me voy y usted tiene espacio libre. Una vez que todo está en la troca, me despido y me voy. La zona queda limpia. No dejo cajas vacías ni basura. El proceso completo generalmente toma entre treinta minutos y dos horas, dependiendo de la cantidad de libros y el acceso.

Y el costo: nada. No le cobro ni por el viaje, ni por el trabajo, ni por las cajas. No hay costo escondido. No le voy a pedir propina. El servicio es genuinamente gratis porque los libros son mi negocio — yo gano cuando los revendo o los coloco en buenos destinos. Usted gana espacio, yo gano libros. Todos salimos bien.

Una cosa más: yo llego solo. No mando a un empleado que no conoce. No mando a un equipo de desconocidos. Soy yo, Josh Eldred, el dueño del negocio. Cuando usted me abre la puerta, está abriendo la puerta a la misma persona con la que habló por teléfono. Eso importa, especialmente cuando estoy recogiendo libros de la casa de alguien que falleció o de una familia que está pasando por un momento difícil. La confianza se construye cara a cara, y yo me tomo eso en serio.

También quiero mencionar que si tiene muebles de libros que quiere regalar — estantes, libreros, repisas — a veces también me los puedo llevar, dependiendo de la condición y el espacio en la troca. Pregúnteme cuando llame y vemos.

Así de simple. Sin contratos, sin papeleo, sin complicaciones. Una llamada y listo.

¿Qué Pasa con los Libros Después de Que Me los Llevo?

Esta es una pregunta que me hacen mucho, y me alegra que la hagan. A nadie le gusta la idea de que sus libros terminen en la basura. Y con razón — un libro es una cosa especial, aunque esté viejo o maltratado. Así que déjeme explicarle exactamente qué pasa con cada libro que recojo.

Cuando llego a mi almacén con los libros, empiezo un proceso de clasificación que tiene tres caminos:

Camino 1: Venta en línea. Reviso cada libro individualmente. Los que tienen valor en el mercado de libros usados — ya sea por su tema, su edición, su rareza, o su condición — los listo para venta en plataformas en línea. Esto incluye libros de texto universitarios recientes, primeras ediciones, libros técnicos especializados, libros de arte, y muchos otros. Este es el motor económico que me permite ofrecer el servicio gratis. Cuando vendo un libro, eso paga la gasolina de mi troca, el tiempo que pasé recogiéndolos, y el almacenamiento. Así funciona el negocio, y soy transparente al respecto.

Camino 2: Donación a la comunidad. Los libros que no tienen mucho valor comercial pero sí tienen valor educativo o cultural los dono a escuelas, bibliotecas comunitarias, centros de lectura, programas para niños, y organizaciones que trabajan con familias aquí en Nuevo México. Libros infantiles en español, novelas populares, libros de cocina, libros de referencia — todos encuentran un hogar donde alguien los va a leer y disfrutar.

Camino 3: Reciclaje responsable. Los libros que están demasiado dañados para leer o vender — mojados, con moho, destruidos — los reciclo. Van a centros de reciclaje de papel, no al relleno sanitario. Nada va al basurero. Ese es un compromiso que tomo en serio.

Quiero ser honesto sobre algo: New Mexico Literacy Project es una empresa con fines de lucro. No somos un 501(c)(3). Las donaciones de libros que usted me hace no son deducibles de impuestos federales. Le digo esto directamente porque creo que la honestidad es más importante que aparentar algo que no somos. Muchas personas me dicen que no les importa — lo que les importa es que los libros no terminen en la basura y que alguien los use. Y eso es exactamente lo que hago.

Si la deducción de impuestos es importante para usted, con todo gusto le puedo recomendar organizaciones 501(c)(3) en el área que aceptan libros. Pero sepa que la mayoría de ellas no ofrecen recogida a domicilio, especialmente para cantidades grandes. Ese es precisamente el hueco que yo lleno.

Situaciones Urgentes — Cuando No Puede Esperar

A veces la vida no le da tiempo para planear con calma. La fecha de cierre de la casa es en tres días. El landlord dice que tiene que dejar el departamento vacío para el viernes o pierde el depósito. El lease del apartamento se terminó y la compañía de mudanzas no acepta libros. El storage unit le mandó un aviso de que van a subastar sus cosas si no las saca esta semana.

He visto todas esas situaciones y muchas más. Y en todas ellas, he podido ayudar. Cuando la situación es urgente, yo me muevo rápido. Puedo estar en su puerta al día siguiente en la gran mayoría de los casos. Si es una verdadera emergencia — cierre de escrow mañana, desalojo, fecha límite del condado — hago todo lo posible por ir el mismo día.

Déjeme hablar de algunas situaciones específicas que veo con frecuencia:

Cierre de propiedad (escrow): Si está vendiendo una casa y el cierre está cerca, los compradores esperan la casa vacía. Los libros son pesados y voluminosos — son de las últimas cosas que la gente quiere empacar y de las primeras que debería resolver. Llámeme con una semana de anticipación si puede, pero si solo le quedan dos días, también funciona.

Fecha límite del arrendador: Si su landlord le dio una fecha para entregar el departamento o la casa vacía, no deje los libros para el último minuto. He visto a personas perder su depósito de seguridad porque dejaron cosas atrás. Yo puedo ir la noche anterior a la fecha límite si es necesario.

Fin de lease de apartamento: Especialmente común con estudiantes de UNM y CNM que se cambian de apartamento cada agosto. Después de un año o dos de clases, hay libros de texto, libros de referencia, y novelas acumuladas que no caben en el carro. Yo las recojo.

Situaciones de acumulación: No voy a usar la palabra que tiene una connotación negativa. Muchas personas simplemente acumulan cosas con el tiempo, especialmente libros, porque tirar un libro se siente mal. Lo entiendo completamente. Si ha llegado al punto donde los libros están afectando su espacio o su calidad de vida, yo puedo ayudar sin juzgar. Llego, cargo, y me voy. Sin comentarios, sin caras, sin actitudes. Solo trabajo.

Renovación o remodelación: Si va a remodelar una parte de la casa y necesita vaciar un cuarto o un área, los libros son lo primero que debería sacar. Son pesados, se dañan con el polvo de construcción, y ocupan mucho espacio. Déjeme llevármelos antes de que empiecen las obras.

En cualquier situación urgente, lo mejor que puede hacer es llamarme lo antes posible. Mientras más aviso me dé, más fácil es para ambos. Pero si ya está en la última hora, no se desespere — marque el 702-496-4214 y vemos qué podemos hacer.

Áreas Que Cubro — Albuquerque y Más Allá

Mi base está en Albuquerque — específicamente en el 5445 Edith Blvd NE, Unit A, 87107, cerca del North Valley. Desde ahí cubro toda el área metropolitana de Albuquerque sin problema:

También cubro las comunidades alrededor de Albuquerque con la misma facilidad:

Para colecciones grandes — digamos más de diez cajas o un cuarto lleno — también viajo más lejos:

Si no ve su área en la lista, llámeme de todos modos. Si tiene una buena cantidad de libros, casi siempre puedo encontrar la manera de llegar. He ido tan lejos como Roswell y Las Vegas (Nuevo México, no Nevada — aunque de allá vengo originalmente). La distancia no es un obstáculo cuando hay suficientes libros que necesitan un nuevo hogar.

Preguntas Frecuentes

¿De verdad no cobra nada por llevarse los libros?

Correcto. No cobro absolutamente nada. Yo llego con mi troca, cargo todas las cajas y me las llevo. Usted no paga nada y no tiene que hacer nada más que abrir la puerta. Los libros son mi negocio — yo gano cuando los clasifico y los coloco en su destino adecuado, ya sea venta en línea, donación a escuelas, o reciclaje. Usted gana espacio libre, yo gano libros. Todos salimos bien.

¿Qué tan rápido puede venir?

En la mayoría de los casos puedo ir al día siguiente. Si la situación es urgente — cierre de casa, fecha límite del arrendador, mudanza de emergencia — hago lo posible por ir el mismo día. He hecho recogidas temprano en la mañana y tarde en la noche. Llame o envíe un texto al 702-496-4214 y le digo cuándo es lo más pronto que puedo estar ahí.

¿Acepta libros en cualquier condición?

Sí. Libros viejos, nuevos, mojados, con polvo, amarillentos, con páginas dobladas, sin portada, en español, en inglés, en cualquier idioma. Enciclopedias, revistas, libros de texto, novelas, biblias, manuales técnicos, libros de cocina, libros infantiles — todo. Si es papel encuadernado, yo me lo llevo. No tiene que separar los buenos de los malos. Eso lo hago yo después.

¿Tengo que separar o clasificar los libros antes de que llegue?

No. Déjelos exactamente como están. Si están en estantes, yo los bajo. Si están en cajas, yo las cargo. Si están apilados en el piso, en el garaje, en el ático — yo llego hasta ellos. Si están mezclados con otras cosas que no son libros, yo separo los libros ahí mismo. Lo único que le pido es que aparte los libros que usted quiera conservar antes de que yo llegue. Todo lo demás es mío.

¿Recoge libros de storage units, garajes y áticos?

Sí, de donde sea. Casas, garajes, áticos, sótanos, storage units, bodegas, oficinas, iglesias, escuelas — si hay libros, yo voy. Si hay escaleras difíciles, pasillos angostos, o acceso complicado, no se preocupe. Yo me las arreglo. Traigo todo lo necesario, incluyendo carretilla y cajas extras.

¿Qué hace con los libros después?

Clasifico cada libro individualmente. Los que tienen valor los vendo en plataformas en línea — así es como sostengo el negocio. Los que son útiles para la comunidad los dono a escuelas, bibliotecas, centros de lectura y programas educativos. Los que están demasiado dañados los reciclo responsablemente. Nada va al basurero. Cada libro encuentra su camino, ya sea una venta, una donación, o un centro de reciclaje.

¿Puede recoger libros fuera de Albuquerque?

Sí. Cubro todo el metro de Albuquerque incluyendo Rio Rancho, Corrales, Bernalillo, Los Lunas, Edgewood y Placitas sin cargo extra. Para colecciones grandes, viajo a Santa Fe, Socorro, Belen, Las Cruces y más allá. Si tiene una cantidad significativa de libros, casi siempre puedo llegar a donde esté. Llámeme y lo platicamos.

¿Es una organización sin fines de lucro? ¿Me da un recibo para los impuestos?

No. New Mexico Literacy Project es una empresa con fines de lucro registrada en Nuevo México. No somos un 501(c)(3) y las donaciones de libros no son deducibles de impuestos federales. Soy honesto al respecto porque creo que la confianza se construye con transparencia, no con etiquetas. Si necesita una deducción fiscal, con gusto le puedo recomendar organizaciones sin fines de lucro en el área, aunque la mayoría no ofrece recogida a domicilio para cantidades grandes.

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¿Listo Para Liberar Ese Espacio?

No importa si son veinte libros o veinte cajas. No importa si la mudanza es mañana o el mes que viene. No importa si los libros están perfectos o destrozados. Yo llego, cargo todo, y me voy. Sin costo. Sin estrés. Sin juzgar.

Mi nombre es Josh Eldred. Este es mi negocio, mi número personal, y mi compromiso: cada libro que recojo encuentra un destino digno. Llámeme hoy y resolvemos esto juntos.

5445 Edith Blvd NE, Unit A · Albuquerque, NM 87107 · Josh Eldred, dueño

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